#News - ¡La pizza napolitana ya es Patrimonio de la Humanidad!

Celebración de la entrada de la pizza napolitana a la Lista de la Unesco (Nápoles, Italia)

Para que algo sea catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad tiene que tener una historia, ser un símbolo de su lugar de origen y de sus gentes, dejar al común de los mortales con la boca abierta y ser digno de pasar a la posteridad. Vamos, ser algo muy grande. Aunque, a veces, lo extraordinario no reside en monumentos ni en ciudades eternas: también se puede cocer en hornos de leña y desaparecer del plato en un santiamén, dejando, eso sí, un recuerdo imborrable en el paladar... (1)

Estas son algunas de las palabras que le dedicaron la semana pasada, en diferentes periódicos de todo el mundo, a la pizza napolitana y al arte de los pizzaoli, artesanos capaces de lanzar la masa cual platillos volantes hasta el techo de la cocina, para airearla, y de recogerla con un teatralidad y una habilidad prestigiosas. Tradición culinaria que, tras años de lucha y siglos de dedicación, ha conseguido ser declarada la décima maravilla culinaria de la Unesco, junto a la comida tradicional japonesa, el pan de jengibre y la dieta mediterránea. Decisión que se tomó el pasado 9 de diciembre en la reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio de la Unesco, celebrada en la isla subcoreana de Jeju, donde, no solo la pizza napolitana ha entrado a formar parte de la Lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sino también otras veinte tradiciones procedentes de Kazajistán, Portugal, Alemania, Grecia, India, Indonesia, Irán, Irlanda, Italia, Kirguistán y Malaui. 

Aunque esta lista, creada en 2003, es de carácter simbólico, cuenta ya con 365 tradiciones y festividades entre las que se encuentran las Fallas de Valencia, el flamenco español, la cerveza belga o el batik indonesio, teniendo como objetivo movilizar la cooperación y asistencia internacional para que las diferentes sociedades mantengan un patrimonio cultural que se encuentra en peligro de extinción debido a la globalización y al creciente abandono por parte de los jóvenes de las prácticas tradicionales (2 3).

La semana pasada, además de los pizzeros napolitanos, la Unesco también reconoció la música de gaita irlandesa, la música de órgano alemana y la artesanía de barro de Estremoz (Portugal) (4); así como el punto cubano, por la presión poética y musical de los guajiros tanto de las islas Canarias como de Cuba (5), las técnicas artesanales del sombrero pintado en Panamá (6), la Feria de La Alasita de La Paz en Bolivia, el Sistema Tradicional de Jueces de Agua de Corongo de Perú, y los cantos de trabajo de Los Llanos de Colombia y Venezuela (7 8), entre otros.

Por otro lado, esta semana también nos han llegado noticias sobre la inauguración de una nueva exposición, en la Sede de la Unesco en París, protagonizada por el cantautor Silvio Rodríguez, quien ha dejado a un lado su guitarra para mostrarnos a partir de la fotografía la vitalidad de los barrios más deprimidos de La Habana: Silvio Rodríguez. Gira por los barrios (9). Finalizando este resumen semanal con una noticia negativa sobre el proyecto de expansión de una estación de ski que amenaza con devastar el Parque Natural de Pirin (Bulgaria), hogar de árboles centenarios, osos pardos y lobos (10).


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